EL ÁNGEL CAÍDO
Jull Antonio
Casas
EL ÁNGEL CAÍDO
El ángel levanto la mirada al cielo, una lagrima resbalo por su mejilla, y al fin comprendió lo enorme de sus pecados y lloro.
Aquel corazón de piedra sé quebró al fin, de pronto sintió todo el dolor acumulado durante innumerables eras de maldad y empezó a palpitar.
El que todo lo ve, contemplo al ángel desde su morada en los cielos, para el nada había oculto en el corazón de sus seres, hasta sus pensamientos más oscuros, eran totalmente claros a sus ojos; Sintió el dolor del ángel; Parecía increíble, pero nada podía engañar al todopoderoso, el ángel sé había arrepentido tras un largo derrotero de iniquidad y pecado; El coro celestial prorrumpió en gritos de jubilo y alabanza a Dios; Luzbel el que era llamado el diablo volvería al seno del padre.
Hubo concilio en el cielo, Satanás de pie ante Dios Y con mirada anhelante; esperaba el fallo del supremo juez; Los recuerdos afluían a su mente; Sé veía en Edén, cuidando el hermoso jardín de Dios, luego ya convertido en diablo, tentando al justo Job, para que este pecara; Mas tarde con la humanidad y en el directo desafío a la divinidad suprema; De cierto había echo mucho mal, la oscuridad había llenado sus sentidos y solamente sé había dedicado a oponerse a Dios; Las lagrimas inundaban su rostro y un mudo silencio daba elocuencia de su arrepentimiento.
Yahvé observaba el silencio de Satanás, ninguno de sus pensamientos habían pasado inadvertidos para él, la sucesión de recuerdos, y el progresivo arrepentimiento habían sido como un libro abierto ante él; Dios misericordioso deseaba recibir a este hijo prodigo entre sus brazos, colmarlo de besos y sentarlo junto a el, pero era imprescindible su redención; El cómo supremo juez, debía imponer una necesaria compensación por lo echo, así que espero ansioso las primeras palabras de su hijo amado.
Los húmedos ojos de Luzbel se levantaron con una mirada triste, sé dirigió al divino trono y de forma entrecortada dijo:
-Padre, si tu quieres podrás perdonarme, mas que se haga tu voluntad y no la mía.
Jehová, no espero mas, lanzándose de su puesto, abrazo al hijo redimido, y secándole las lágrimas le confirmo su amor y perdón; Luego, más calmados ambos procedió Dios a emitir su justo veredicto.
-Si bien te perdono Luzbel, la multitud de pecados que has cometido, no pueden quedar impunes, no lo hago solo por ti, hay legiones de Ángeles que observan y que han sufrido también por tus iniquidades, es justo pues que pagues un precio que demuestre tu redención definitiva y quiero que tu sugieras ese precio a pagar.
Luzbel, que ya no podía llamarse Satanás, ni diablo, miro en derredor suyo, a miríadas angelicales flanqueándolo hasta el infinito, expectantes todos ellos a sus palabras.
-Padre, no solo por estos mis hermanos espirituales quiero hacer algo; Quiero pedirte algo también por la humanidad a la que tanto mal he hecho, por favor no me lo niegues y sentiré así redimidos mis errores definitivamente.
-Te escucho hijo mío, dijo Dios, puedes hablar con confianza y así como lo pidas sé hará.
-Te pido oh padre mío, ir a la tierra donde aun hay maldad en el corazón de los hombres y morir por ellos en la cruz.
-así sea hijo mío, y desde hoy en la tierra y en el cielo todos te llamaran Jesús el Cristo.
Jull Casas

Jull Antonio
Casas.
Peru (Arequipa)
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